La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) ha reclamado a la Administración la implantación de un número mínimo obligatorio de kilómetros en carreteras convencionales dentro de la formación práctica de los futuros conductores. La propuesta surge tras el análisis del informe de siniestralidad vial de la última Semana Santa publicado por la Dirección General de Tráfico (DGT), que vuelve a poner el foco en la gravedad de los accidentes en este tipo de vías.

Según los datos analizados, se registraron 30 fallecidos en 28 siniestros, tres más que en el mismo periodo del año anterior. El dato más preocupante es que el 90% de los fallecimientos se produjeron en carreteras convencionales, lo que refuerza la preocupación del sector.

Una formación práctica más centrada en las vías de mayor riesgo

Desde CNAE se advierte de que la actual estructura de la formación práctica está, en muchos casos, condicionada por la proximidad a los centros de examen, lo que provoca que las vías convencionales queden en un segundo plano durante el aprendizaje.

Además, señalan que existe cierta resistencia por parte del alumnado a realizar este tipo de recorridos, ya que no siempre los perciben como directamente útiles para la prueba práctica, lo que limita su exposición a escenarios de mayor riesgo.

Para corregir esta situación, la Confederación propone establecer por ley un mínimo de kilómetros obligatorios en carreteras secundarias durante la formación, con el objetivo de garantizar una enseñanza más completa, homogénea y adaptada a la realidad del tráfico.

El objetivo final de esta medida es que los nuevos conductores adquieran mayor experiencia en las vías donde se concentra la mayor parte de la siniestralidad mortal, mejorando así su capacidad de reacción ante situaciones de riesgo.

Más allá del manejo: concienciación y educación vial

Junto a esta propuesta, CNAE insiste en la necesidad de reforzar la formación en seguridad vial mediante la implantación de módulos obligatorios de concienciación y sensibilización en las autoescuelas.

Estos contenidos están orientados a que los alumnos comprendan no solo las normas de circulación, sino también los riesgos reales de la conducción y las consecuencias de conductas peligrosas como las distracciones o la falta de protección.

“No basta con saber conducir ni con conocer la normativa; es fundamental comprender el riesgo. Los datos actuales evidencian que la sensibilización debe ser una parte esencial y obligatoria de la formación”, señalan desde la organización.

Radiografía de la siniestralidad: principales preocupaciones

El análisis de la siniestralidad en Semana Santa refuerza, según CNAE, la necesidad de actuar de forma estructural sobre la formación vial:

  • Falta de percepción del riesgo: el incremento de fallecidos por atropellos y colisiones frontales o múltiples apunta a problemas de atención y anticipación en la conducción.
  • Seguridad pasiva: preocupa que todavía haya víctimas que no hacían uso del cinturón de seguridad.
  • Usuarios vulnerables: peatones y motoristas siguen siendo uno de los colectivos más afectados, lo que evidencia la necesidad de mejorar la convivencia en carretera.

“Formación para la vida” frente a “formación para el examen”

Con estas propuestas, CNAE defiende la necesidad de evolucionar hacia un modelo de enseñanza más centrado en la seguridad real y la reducción de la siniestralidad, superando el enfoque basado exclusivamente en la preparación del examen.

El sector reclama a las instituciones que estas medidas no se demoren, al considerarlas herramientas clave para mejorar la formación de los nuevos conductores y contribuir a la reducción de la siniestralidad vial en España.