La tecnología está transformando la forma en la que nos desplazamos. Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, los vehículos parcialmente automatizados y el desarrollo del vehículo autónomo plantean un nuevo escenario para la movilidad y también importantes retos para la seguridad vial.

Ante esta evolución, surge una pregunta inevitable: ¿qué papel tendrán la formación vial y las autoescuelas en un futuro en el que los vehículos asuman cada vez más tareas de conducción?

Desde ARAMUR defendemos que la tecnología no elimina la necesidad de formación. Al contrario, obliga a adaptarla para que los usuarios comprendan cómo funcionan estos nuevos sistemas, cuáles son sus limitaciones y cómo utilizarlos correctamente.

El vehículo autónomo abre un nuevo debate sobre la formación vial

El papel de la formación ante la evolución tecnológica del automóvil fue uno de los temas abordados recientemente en la jornada “La movilidad sostenible a debate”, celebrada en Madrid y organizada por UNAUTO VTC, SLT y Proformatrans.

El encuentro reunió a representantes de la Administración, universidades, organizaciones empresariales y otros agentes relacionados con la movilidad para analizar cuestiones vinculadas a la conducción automatizada, desde su regulación hasta sus implicaciones para los profesionales y usuarios.

Entre los participantes estuvo Enrique Lorca, presidente de CNAE y de ARAMUR, quien defendió la necesidad de que el sector de la formación vial participe activamente en este proceso de transformación.

Conducción asistida y vehículo autónomo no son lo mismo

Uno de los primeros aspectos que deberán comprender los conductores es precisamente la diferencia entre los distintos niveles de automatización.

Muchos vehículos actuales incorporan sistemas avanzados capaces de ayudar a mantener el carril, controlar la distancia con otros vehículos, adaptar la velocidad o intervenir ante determinadas situaciones de riesgo.

Sin embargo, disponer de estas tecnologías no significa que el vehículo pueda circular sin la atención del conductor.

La DGT recuerda que los vehículos parcialmente automatizados de nivel 2 pueden controlar simultáneamente aspectos como la dirección, la aceleración y la frenada, pero el conductor debe mantenerse atento y continúa siendo responsable del control del vehículo.

Por tanto, conocer qué puede hacer cada sistema y, sobre todo, qué no puede hacer, se convierte en una nueva competencia para cualquier conductor.

¿Cómo cambiará el papel de las autoescuelas?

La progresiva incorporación de nuevas tecnologías supondrá también una evolución de la enseñanza de la conducción.

Aprender a conducir seguirá implicando conocer las normas de circulación, anticiparse a los riesgos, observar el entorno y tomar decisiones correctamente. Pero a estas competencias se irá sumando la necesidad de entender los asistentes electrónicos y los sistemas automatizados del vehículo.

Las autoescuelas tendrán, por tanto, un papel importante para enseñar a los futuros conductores a:

  • Comprender el funcionamiento de los sistemas de asistencia a la conducción.
  • Identificar sus limitaciones.
  • Evitar un exceso de confianza en la tecnología.
  • Saber cuándo debe intervenir el conductor.
  • Mantener la atención incluso cuando determinados sistemas estén actuando.
  • Utilizar las nuevas tecnologías sin comprometer la seguridad.

La tecnología puede ayudar al conductor, pero su utilización segura requiere conocimiento y formación.

La seguridad vial seguirá siendo el objetivo principal

Los sistemas de asistencia y automatización ofrecen nuevas posibilidades para mejorar la movilidad. La propia DGT considera que estas tecnologías pueden contribuir a reducir incidentes y lesiones y mejorar la seguridad vial.

Sin embargo, su incorporación deberá producirse de forma responsable.

Durante un periodo prolongado convivirán en las carreteras vehículos tradicionales con otros que incorporen distintos niveles de asistencia y automatización. Esta convivencia hará especialmente importante que los usuarios conozcan las características de cada tecnología y sepan comportarse correctamente ante diferentes situaciones.

Además, la evolución hacia una movilidad más automatizada plantea otras cuestiones relacionadas con la responsabilidad en caso de incidente, la protección de datos, la regulación o la accesibilidad.

España avanza en las pruebas de vehículos automatizados

El desarrollo de esta tecnología ya cuenta con un marco específico en nuestro país.

La DGT dispone del Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de Vehículos Automatizados (ES-AV), destinado a regular y supervisar las pruebas de vehículos automatizados en vías abiertas al tráfico.

Este programa contempla ensayos con vehículos de diferentes niveles de automatización y busca facilitar el desarrollo tecnológico garantizando al mismo tiempo unas condiciones adecuadas de seguridad.

Se trata de un ejemplo de cómo la llegada del vehículo autónomo será un proceso progresivo en el que tendrán que avanzar conjuntamente tecnología, regulación, infraestructuras y formación.

Formación y tecnología deben avanzar juntas

Los vehículos cambiarán y también lo hará nuestra manera de conducir, pero la formación seguirá siendo una parte esencial de una movilidad segura.

El reto para las autoescuelas será evolucionar junto a estas nuevas tecnologías y preparar a los conductores para entenderlas y utilizarlas correctamente.

Desde ARAMUR, Asociación de Autoescuelas de Murcia, apostamos por una formación vial que se adapte a los cambios de la movilidad sin perder de vista su principal objetivo: formar conductores responsables, preparados y conscientes de los riesgos de la carretera.

Porque cuanto más avanzados sean nuestros vehículos, más importante será saber utilizar correctamente la tecnología que ponen a nuestra disposición.